
Cada año en muchos paises, en muchos hogares, hacer el pesebre y decorar el árbol, son las primeras tareas para Navidad... mi casa no es la excepción.
Cuando eramos pequeñas acostumbrábamos ir a la casa de mi abuelo a buscar un árbol, no era el tradicional pino americano sinó mas bien un chamizo con muchas ramas, en esa época no eramos tan ecológicos. Luego del paseo buscando el árbol seguía la reunión para quitarle las hojas y simular con jabón la nieve que nunca veremos caer en Pupiales, pero que quizá por lo mismo, le da cierto encanto a la época. Con musgo y bolitas de muchos colores y formas llenabamos las ramas a tal punto, que más de una vez hicieron ceder ante su peso, al árbol incrustado con esfuerzo en un balde con piedras.
En esa época el pesebre contaba además de María, José, Jesús, reyes y pastores, con la familia Picapiedra, el Oso guardabosques, una pantera horrible, algunos animales marinos, el chapulin y el chavo, entre otros. En la casa de mi abuela la vaca lechera era infaltable... Ahora nuestro pesebre es más elegante y de acceso restringido, esos acompañantes se fueron perdiendo con el paso de los años pero todavía tenemos lago y está más lleno de luces, ángeles y estrellas. El Niño Jesús llega hasta el 24, luego del traslado que hacemos por toda la casa con luces y cantando villancicos un poco destemplados y acompañados por maracas y panderetas.
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