Muchos vienen desde lejos, seguramente madrugaron o quizá ni durmieron dando los últimos toques al bastidor de la carroza o pegando la última lentejuela o pluma a los vestidos de las bandas o de las reinas.
Al llegar a Ipiales es dificil encontrar parqueadero porque ya todo está copado, es que estamos en Carnaval. Luego a caminar para ubicar un lugar desde donde ver el desfile, si es un grupo grande como es usual, hay que separarse porque ya no hay espacio suficiente... Mientras se espera, armarse con carioca (espuma de carnaval) sólo por si nos atacan primero.
Se acerca el desfile, lo sabemos porque los vendedores de chitos, cosmético, agua, son cada vez más abundantes... Van pasando las comitivas, encabezadas por las reinas, niños y grandes agolpados para recibir los dulces que ellas reparten, danzas de magia andina, con hechiceros, hadas y duendes, otras de campesinos y artesanias, algunas haciendo alusión a lo ancestral que ya nadie recuerda pero todos imaginamos.
Carrozas gigantes, especialmente trabajadas con un tema alusivo al pueblo, a las tradiciones, a la "tierrita" como decimos los pastusos, algunas mágicas con dragones y otras con animales de tierras desconocidas pero conocidos por libros y por Discovery Chanel.
En particular me gustan las bandas, con coloridos atuendos y sobre todo impartiendo alegría a su paso, muy a pesar del peso de los instrumentos que deben cargar durante el largo recorrido, la gente los aplaude y ellos agradecen con su música.
![]() | ![]() | ![]() |
![]() | ![]() | ![]() |
![]() | ![]() | ![]() |









No hay comentarios.:
Publicar un comentario