
Para comenzar Pereira y Valledupar. Una en el corazón del eje cafetero, clima templado y aire fresco, organizacion en las calles y gente amable. Recibí un café desinteresadamente pero al probarlo me encontré con el aroma y el sabor que hacen entender porque nuestro café es tan valorado en el mundo.
Luego Valledupar, me sorprendió por el verdor del paisaje y la tranquilidad de la vida. Mucho más caliente, al norte de Colombia, con el sonido del vallenato inundando las calles que estaban de celebración porque una de sus lindas mujeres había sido nombrada nueva señorita Colombia.
No tenía mi cámara así que tuve que detenerme con calma para guardad las imágenes en mi mente, tomé una foto prestada de otro sitio para registar visualmente al menos la belleza de Valledupar
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